No me
gustan los cementerios, pero este era bonito y diferente. Está en Estambul.
En 2006 Jake me dijo que debía volver a volar, que era estúpido que yo tuviera miedo después de tanto tiempo. Dijo también que el viaje tenía que ser largo y a un país de musulmanes. Era su terapia de shock.
En 2006 Jake me dijo que debía volver a volar, que era estúpido que yo tuviera miedo después de tanto tiempo. Dijo también que el viaje tenía que ser largo y a un país de musulmanes. Era su terapia de shock.
Durante
meses me habló de emperadores romanos, de la basílica de Santa Sofía, de
sultanes y mezquitas, del tesoro del palacio Topkapi, de embajadas europeas
llenas de espías y del Orient Express.
En
verano de aquel año Jake y yo viajamos a Estambul. Cuando subí al avión sentí
pánico, pero Jake me calmó y luego me dormí.
Lunes,
30 de marzo de 2015

