32. Estambul

No me gustan los cementerios, pero este era bonito y diferente. Está en Estambul.

En 2006 Jake me dijo que debía volver a volar, que era estúpido que yo tuviera miedo después de tanto tiempo. Dijo también que el viaje tenía que ser largo y a un país de musulmanes. Era su terapia de shock.
Durante meses me habló de emperadores romanos, de la basílica de Santa Sofía, de sultanes y mezquitas, del tesoro del palacio Topkapi, de embajadas europeas llenas de espías y del Orient Express.
En verano de aquel año Jake y yo viajamos a Estambul. Cuando subí al avión sentí pánico, pero Jake me calmó y luego me dormí.


Lunes, 30 de marzo de 2015