Mostrando entradas con la etiqueta Jake. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jake. Mostrar todas las entradas

4. Ravenna

Mi abuela Charlotte trabajó casi toda su vida en la Roosevelt High School del barrio de Roosevelt, en el norte de Seattle. Viví varios años con ella en una casita a tres manzanas de la escuela, en el barrio de Ravenna, donde también vivían profesores y estudiantes de la universidad. Mi abuela no era profesora, pero me enseñó todo lo que sé. Todo lo importante.







En aquella época conocí a Jake, mi mejor amigo. Los dos estábamos solos y habíamos tenido malas experiencias. Una vez por semana íbamos al Sunlight Cafe y hablábamos durante horas. Allí me contó su secreto.


Lunes, 9 de febrero de 2015

7. Colombia

En verano del año 2013 viajé a Colombia para buscar a una persona que perdí hace mucho tiempo. Sabía que no iba a encontrarla, y sabía también que no iba a hacer la visita que un día prometí. Fue una locura hacer aquel viaje.
Como siempre, Jake quiso acompañarme. Él es mi ángel protector. Pero le dije que tenía que ir yo sola y que se quedara tranquilo.
No me pasó nada. Nada malo. Colombia es un país maravilloso si vas a los lugares adecuados y no buscas problemas.

En Cartagena tuve un encuentro feliz con alguien que yo no buscaba. Continuamos el viaje juntos.

La aventura sigue su rumbo. Espero que será un viaje largo.


Viernes, 13 de febrero de 2015

9. Grandma

Recuerdo sus palabras en los peores momentos, cuando yo le preguntaba: “¿Qué puedo hacer, abuela?”. Y ella me decía: “No dejes que nada te destruya, calabacita”.
Mi abuela Charlotte murió hace tres meses, el 15 de noviembre. Jake me dijo que escribir sobre ella puede ayudarme a superar su pérdida. Es posible.
Mi abuela me dijo en varias ocasiones que yo debía cambiar de vida. Esta vez he seguido su consejo. Ahora tengo una nueva vida en otro país y en otro idioma.
A ella le gustaba mucho esta foto que hice en el puerto de Seattle.




Lunes, 16 de febrero de 2015

12. Ver la foto

No soy una loca que hace fotos de todo. Tampoco llevo siempre dos cámaras en el bolso.
¿Para qué sirve tener cientos de fotos, o miles, si casi todas las has olvidado hace tiempo? Cuando hago una fotografía, buena o mala, debe ser importante para mí. Si no es así, ¿cómo podrá transmitir sensaciones a otras personas?
Cuando voy por la calle, o entro en un edificio, observo atentamente a mi alrededor. No busco nada, solo observo. Y tengo en la cabeza el marco vacío de un cuadro. Solo algunas veces consigo “ver la foto”. Y entonces la hago.
Hacer fotos es como poner un marco a un trocito de la realidad.

Cuando llegamos a un cruce Jake detuvo el coche para comprobar qué dirección debíamos seguir. Yo miré por la ventanilla de mi asiento y observé la acera de la calle vacía. Entonces vi la foto. Saqué rápidamente una cámara de mi bolso y disparé a través del cristal.


Miércoles, 18 de febrero de 2015

16. Préstame tu cámara

Me gusta hacer fotos con cámaras prestadas. Cuando estoy con algún amigo que lleva cámara que no es de teléfono y “veo una foto” se la pido y hago dos o tres disparos. Sé que pasará un tiempo hasta que me las envíe y las pueda ver en una pantalla grande. Esperar hasta ese momento es como antes, cuando tenía que ir a la tienda a recoger las fotos de papel. Disfrutaba abriendo el sobre y pensando si serían tan buenas como yo imaginaba.

Pedí la cámara a Jake, hice la foto y volví a sentarme en la mesa. El camarero vino hasta mí, me miró mal y dijo que tenía que pagar por hacer fotografías. No sé si era un estafador o un racista. La mayoría de la gente de Seattle no es racista, pero también es cierto que los que tenemos la piel negra somos solo el ocho por ciento.
Jake le entregó una de sus tarjetas profesionales y dijo que si había algún problema él era mi abogado. El hombre miró la tarjeta, la dejó caer sobre la mesa y se fue. Si llega a saber que Jake es gay, y de familia judía, quizá hubiera dicho que debíamos irnos porque tenía que cerrar el bar.


Miércoles, 25 de febrero de 2015

17. El secreto de Jake

He hablado con Jake por Skype y me ha dicho que puedo contarlo.

Jake se llama Jacob, y su familia es judía. Jake supo que era gay a los dieciséis años. No dijo nada en su casa, pero una noche su padre llegó de la calle con una vara de madera y le dio una paliza. Durante muchos meses le pegó casi a diario. Decía que era el único modo de curar a su hijo.
Jake estudió leyes, se hizo abogado y ahora trabaja en casos de maltrato a menores.

Jake está siguiendo Overlook. Me ha preguntado si voy a contarlo todo. Le he dicho que no lo sé.


Jueves, 26 de febrero de 2015

21. Camp Pendleton

Cuando mi padre regresó de la guerra del Golfo lo destinaron a Camp Pendleton. Todavía recuerdo la tarde que nos dijo que debíamos marcharnos. Yo me encerré en mi habitación y no hablé durante varios días. No quería dejar Oak Harbor, la escuela, a casi todos mis amigos, la vida que había tenido hasta entonces.
Camp Pendleton está en la costa del sur de California, muy cerca de Oceanside y a 85 kilómetros de la frontera con México. Es la base del Cuerpo de Marines más grande de la Costa Oeste. Allí nos alojaron en una casita con fachadas de madera, de una sola planta, igual a todas las demás.
En Camp Pendleton se rompió el equilibrio.

No tengo fotos de Camp Pendleton, nunca volví allí. Prefiero recordar Fort Worden. Fue una base militar pero desde 1973 es un parque estatal. He estado con Jake varias veces.


Jueves, 5 de marzo de 2015

29. El concurso

Cuando terminé el curso de fotografía Jake me habló de un concurso y casi me obligó a presentarme. Envié esta foto.


Es una mala imitación del estilo de Robert Adams y no gané ningún premio, pero aprendí que para ser original tenía que buscar mi propio estilo. Todavía lo estoy buscando.


Martes, 24 de marzo de 2015

31. For Sale

En 2003 mi abuela me dijo por primera vez que debía cambiar de vida. Lo intenté. Dejé el Sunlight Cafe y comencé a dar clases de inglés a chicos hispanos en una asociación local de apoyo a inmigrantes. Eso era por las mañanas. Por las tardes trabajaba en una tienda de cosmética natural que está en Roosevelt. También alquilé una casa en Ravenna, para estar cerca de mi abuela.
Dos años después la asociación se quedó sin fondos y canceló las clases. Como necesitaba otro trabajo hablé con Jake, que entonces trabajaba en un bufete de abogados. Él me puso en contacto con uno de sus clientes. Tenía una agencia inmobiliaria. Llegamos a un acuerdo y me convertí en vendedora de casas. A tiempo completo.
Durante aquellos años casi no hice fotos de casas. Las veía todos los días en los anuncios de la oficina.

Cuando empezó la recesión económica la venta de casas se paró. La agencia siguió adelante un tiempo y en 2010 tuvo que cerrar. Ese año no encontré trabajo. Pero el año siguiente Jake me salvó de nuevo. Abrió su propio bufete y me contrató de secretaria. Me convertí en su mano derecha.


Viernes, 27 de marzo de 2015

32. Estambul

No me gustan los cementerios, pero este era bonito y diferente. Está en Estambul.

En 2006 Jake me dijo que debía volver a volar, que era estúpido que yo tuviera miedo después de tanto tiempo. Dijo también que el viaje tenía que ser largo y a un país de musulmanes. Era su terapia de shock.
Durante meses me habló de emperadores romanos, de la basílica de Santa Sofía, de sultanes y mezquitas, del tesoro del palacio Topkapi, de embajadas europeas llenas de espías y del Orient Express.
En verano de aquel año Jake y yo viajamos a Estambul. Cuando subí al avión sentí pánico, pero Jake me calmó y luego me dormí.


Lunes, 30 de marzo de 2015

41. Relaciones

Oskar es un hombre encantador, me divierto mucho con él, pero pienso que no hay futuro para nuestra relación.
Me ha ocurrido en otras ocasiones. A veces es por ellos, casi siempre es por mí. Esta vez la causa soy yo. Quizá no puedo querer a nadie lo suficiente, quizá temo perderlos. Con Jake es diferente. Los dos hemos vivido el horror.
Tengo que hablar con Oskar. No va a ser fácil para él. Tampoco para mí.


Lunes, 20 de abril de 2015